lunes, mayo 29, 2006

No me siento tan mal


Nadie le pide coherencia a nadie. Porque nadie es enteramente coherente. Hay que desconfiar en los que se dicen ser “de una sola línea”. Cuando alguien se pone como ejemplo de coherencia entre lo que dice y lo que hace, hay que arrancar lo más lejos que se pueda de él

Rito silencioso de ausencias y recuerdo.

La foto es MIA, cuando era chico, ella es mi hermana


EL HOMBRE
Pese al tipo de vida que tuvo, González Vera fue un hombre tranquilo, silente, quitado de bulla. Como todos lo que hacen gala del humor, fue tímido, cordial, nunca locuaz, reconcentrado, serio y muy responsable.
La diversidad de oficio templó su caracter y fue ajeno a la bulla literaria, donde el común de los escritores desciende con tanta facilidad. Incluso, cuando se le informó sobre la obtención del Premio Nacional de Literatura, comentó: "¿esto me parece una broma?." No se tomaba muy en serio y su vida, después del peregrinaje, tendió a languider en la tranquilidad hogareña y en la rutina de trabajos más estables y reposados.
Su ideología política, si bien a la izquierda de ella, tampoco fue cogida con demasiada pasión, aunque en sus tiempos juveniles tuvo encuentros de mucha entrega.. Tal vez sus ideas iban por el lado del anarquismo, porque no tuvo el compromiso de Pablo de Rokha o Pablo Neruda, por nombrar algun ejemplo.
LIBROS PUBLICADOS
No tiene un encasillamiento formal. Su obra está compuesta de novelas breves, cuadros, recuerdos, humor, biografías, nostalgias.
Vidas Mínimas.1923
Alhué.1928
Cuando era Muchacho.1951
Eutrapelia.1955
Algunos.1950
Aprendiz de Hombre.1960
La copia y otros originales.1961
Necesidad de Compañía.1968

domingo, mayo 28, 2006

LA "CUESTION SOCIAL", LA "CUESTION ELECTORAL" Y EL VIRAJE DE ALGUNOS


En 1999 Ricardo Lagos llegó al gobierno bajo el slogan del "crecimiento con igualdad"; y a 5 años de ello, al momento de dar su última cuenta pública el 21 de mayo pasado, de lo que más se habló en diversos círculos es sobre la desigualdad que genera dicho crecimiento. Sin embargo, en gran parte ha sido un debate cínico y oportunista, ya que surge al calor de la campaña presidencial, donde la concertación y la derecha de repente han descubierto la desigualdad en nuestro país. Parece que las elecciones presidenciales y parlamentarias han agudizado la "conciencia social" de estos sectores, y de paso provocan que Joaquín Lavín tome distancia de su ex jefe, el dictador Pinochet

"Yo prefiero el caos a esta realidad tan charcha"

Mauricio Redolés.
A pesar de sus 51 años y de su ya indesmentible abdomen de camionero, Mauricio Redolés parece no cansarse jamás de su juventud y, con una destartalada mochila de escolar al hombro, da la impresión de venir llegando siempre de un movido veraneo adolescente en Cartagena. Junto a su banda -Los Ex Animales Domésticos- acaba de presentar su nuevo disco, “12 Thomas”, que es el séptimo en su extensa trayectoria musical y que, como él mismo aclara, ya está a la venta en una sola disquería: Discomanía, en el número 583 de la calle 21 de Mayo.

Beber para creer


Esbozar un retrato de Charles Bukowski, parece ser tan fácil que llega a ser difícil, pues su imagen – una cara esculpida por el acné y décadas de alcoholismo – se ha transformado en el arquetipo del escritor maldito, borracho y exitoso, que se caga en la academia y en las convenciones, y también porque él mismo ha expuesto detalladamente largos pasajes de su biografía en más de cincuenta volúmenes de poesía y prosa. Gracias a las contratapas de sus libros sabemos que, en 1922, a los dos años de edad, se mudó con su familia desde su natal Andernach a Los Angeles, Estados Unidos, ciudad que sería su “patria” adoptiva, y el escenario donde desplegaría su visceral visión poética. Hijo de padre americano y madre alemana, la única herencia que recibiría de sus progenitores sería la experiencia del dolor – tal vez el más preciado capital para un escritor como Bukowski –: “Mi padre fue un gran profesor de literatura: me enseñó el significado del dolor, el dolor sin razón”. Acostumbrado a las palizas paternas, Bukowski fue un niño que desde pequeño se sintió como “un extranjero”, un outsider. Su desfigurado rostro – la fuente literal de su temprana alienación – sólo le servía para sentirse un aliado de los “perdidos y los idiotas”, los únicos que aceptarían ser sus amigos a lo largo de su vida: vagabundos, borrachines de poca monta, prostitutas, gordas caseras, personajes que pululan por la más miserable de las capas sociales de una sociedad que intenta barrer con su basura, sea del color que ésta sea (“white trash” o “niggers”). Como una más de estas figuras, desposeídas de representatividad social, pero dotadas para él de un gran poderío poético como portavoces del fracaso del sueño americano, Bukowski se desempeñó en los más diversos oficios: lavaplatos, chofer y cargador de camiones, guardia, cuidador de bodegas, ascensorista, bencinero y cartero (el trabajo que más le duró: 11 años). Todas estas experiencias laborales fueron fuente esencial desde la que manaban sus ficciones y poemas. Aunque Bukowski escribe relatos y poemas desde los 15 años, recién en 1969 decide dedicarse por tiempo completo a la literatura y a beber (a pesar de que podría decirse que esta fue la única ocupación que realizó con meticuloso empeño durante toda su vida): “Tengo dos opciones: o me quedo en la oficina de correos y me vuelvo loco... o me dedico a ser escritor y me muero de hambre”.

Charles Bukowski

Charles Baudelaire, el patriarca de los poetas malditos, nacio en Paris en 1821. " Las flores del mal " , su obra maestra, la escribio entre los 22 y


Supongo que casi todos hemos pasado por alguna etapa en nuestra vida en la que buscando respuestas o consuelo, hemos recurrido a la poesia. Yo conoci a Baudelaire casi de casualidad, pero me senti identificado con el al instante, desde entonces, si alguna vez me siento triste o deprimido me sumerjo en sus "Flores del mal" y dejo que el dolor y la rabia jueguen un rato juntos.

Spleen
Cuando el cielo bajo y grávido pesa como una losa sobre el espíritu gimiente víctima de largos enojos, y que de el horizonte abrazando todo el círculo nos depara un día negro más triste que las noches; cuando la tierra está cambiada en un calabozo húmedo, donde la esperanza, como un murciélago, se va batiendo los muros de su ala tímida y golpeándose la cabeza contra los techos podridos;
cuando la lluvia extendiendo sus inmensos regueros de una vasta prisión imita los barrotes, y que un pueblo mudo de infames arañas viene a tender sus hilos en el fondo de nuestros cerebros,
las campanas de súbito saltan con furia y lanzan hacia el cielo un horrísono aullido como los espíritus errantes y sin patria que se ponen a gemir obstinadamente.
Largos coches fúnebres, sin tambores ni música, desfilan lentamente en mi alma; la esperanza, vencida, llora, y la angustia atroz, despótica, en mi craneo abatido planta su bandera negra